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El lanzamiento de la plataforma digital mapadeladeuda.ar, elaborada por el Centro de Estudios de la Ciudad y la Fundación Ever, puso de manifiesto la compleja situación financiera que atraviesa el país, con un foco de especial preocupación en la provincia de Tucumán. Según el recurso, que utiliza datos actualizados a junio de la Central de Deudores del Banco Central, la provincia presenta una tasa de morosidad del 20,32%, lo que representa 2,92 puntos porcentuales por encima del promedio nacional y la ubica como la sexta jurisdicción con los guarismos más altos del país. Esta herramienta permite distinguir entre quienes simplemente toman un préstamo y quienes no logran devolverlo durante tres meses o más, evidenciando que en territorio tucumano el 33,3% del total de los deudores se encuentra en situación de mora.

Dentro del mapa provincial, el departamento de Cruz Alta se consolida como la jurisdicción con la mayor tasa de mora, alcanzando un 23,46%; allí, 18.681 personas (el 8,2% de su población) tienen problemas para afrontar sus deudas. En contraste, el municipio de Simoca registra el nivel más bajo de incumplimiento con un 16,76%, mientras que la Capital y Tafí Viejo presentan tasas del 20,67% y 22,13%, respectivamente. En términos monetarios, la deuda total en Tucumán asciende a $2,72 billones, de los cuales $552.131 millones corresponden a montos en mora pertenecientes a 216.716 deudores únicos de un total de 694.045 (el mencionado 33,3%).

El informe detalla que en en nuestra provincia los proveedores no financieros de créditos acaparan la mayor tasa de mora con un 57,86%, mientras que las compañías financieras presentan el nivel más bajo (9,68%). En cuanto al perfil demográfico, los jóvenes tucumanos de hasta 25 años presentan la morosidad más elevada (35,57%), especialmente en la Capital, donde la cifra escala al 38,49%. Por género, la tasa de incumplimiento de los hombres (21,09%) supera ligeramente a la de las mujeres tucumanas (19,34%).

Vale resaltar que si se toma solamente como parámetro el rango etario de hasta 25 años de edad y los proveedores no financieros (billeteras virtuales) el rango de morosidad en Tucumán escala hasta el 63,41%, lo que constituye 4,07 puntos porcentuales superior a la media nacional.

A nivel nacional, el problema del endeudamiento afecta a hogares de distintos puntos del país, reflejando que pedir plata prestada para llegar a fin de mes se volvió algo común, pero devolver ese dinero se hace cada vez más difícil. El mapa interactivo permite visualizar por primera vez las zonas donde la situación es más grave.
Mariano Almeyda, director del Centro de Estudios de la Ciudad, explicó que la plataforma "busca aportar claridad y ayudar a entender un problema que seguirá presente en la vida diaria", ofreciendo datos accesibles sin necesidad de conocimientos técnicos. El recurso segmenta las deudas según la entidad: bancos públicos, privados, financieras, empresas no bancarias y billeteras digitales, lo que ayuda a comprender cómo varía la situación según la forma de pedir el dinero.

El auge de las billeteras digitales y la vulnerabilidad juvenil
Uno de los hallazgos centrales es el crecimiento de la deuda a través de aplicaciones móviles, sobre todo entre quienes carecen de empleo registrado. Al respecto, Almeyda señaló: “Si vos no tenés un empleo registrado, es muy difícil que un banco te otorgue un crédito. Así una billetera digital en donde con un simple botoncito en el celular o un touch, ya podés tener tu préstamo”. Sin embargo, advirtió que estas opciones, al no estar tan reguladas, pueden derivar en abusos: “El nivel de tasa de interés al no estar dentro del sistema financiero regulado, lo que hace es que haya un abuso en la imposición de las tasas para ese público”.
Finalmente, el tablero digital resalta que los jóvenes son los principales afectados debido a la precariedad laboral. Almeyda detalló que se trata de “jóvenes que en este momento les cuesta bastante poder incorporarse en el mercado laboral... y que no les queda otra que poder adquirir lo que tienen a mano en este momento, para poder subsistir”. Ante este panorama, el experto advirtió sobre la peligrosidad de que el Estado se aleje de la regulación de estos contratos privados, instando a fijar reglas claras para proteger a los consumidores.